¿Puede una Pyme invertir en transformación digital?

Cuando una empresa de tecnología está en búsqueda de nuevos clientes siempre es fundamental hacer una presentación de su portafolio de servicios, en esta presentación es clave mencionar a quienes han sido sus anteriores clientes y los trabajos realizados para ellos. Siempre me llamó la atención cómo en estas presentaciones se mencionan solo a las grandes empresas como clientes anteriores; bancos, aseguradoras, automotrices, entre otras. Pareciera que haber trabajado con una empresa pequeña o mediana no representa nada, es casi un desprestigio.

En el Ecuador el 95% de las empresas son Pymes y los números son muy similares en los otros países de la región. Este es un mercado desatendido que demanda las mismas necesidades tecnológicas que una empresa grande pero se deben aplicar soluciones diferenciadas y especializadas para este sector.

La transformación digital es encontrar las oportunidades de negocio que se pueden mejorar haciendo uso de la tecnología. Una Pyme no puede invertir en grandes soluciones o proyectos que demoren 6 meses en concretarse por lo que representa un gran reto encontrar la tecnología y el alcance justo que le agregue valor a su negocio sin desperdiciar recursos. A continuación menciono algunos ejemplos que una Pyme puede aplicar a su negocio sin que represente grandes inversiones de dinero.

Metodologías ágiles: Sabemos que la base de la transformación digital son las personas (Si, son las personas no la tecnología). Una buena forma de involucrar a todo el personal de una Pyme y comprometerlos con la transformación es justamente cambiar su forma de trabajo. Marcos de trabajo como Scrum son simples de aprender (y difíciles de dominar) y es más eficiente que el Project Manager. Además sus herramientas son fáciles de implementar, se puede iniciar con paneles Kanban físicos en una pared con post-it o plantillas en Excel.

Talleres de ideación: Una Pyme no podrá invertir en un costoso laboratorio de innovación, pero conozco casos de laboratorios implementados en empresas grandes cuyos resultados se pudieron conseguir con un simple taller de ideación de dos días. Lo único que se necesita es gente comprometida y una buena guía para motivar a la gente a que exprese sus ideas y ganas de transformar su negocio.

Servicios en la nube: En la actualidad se puede conseguir casi todo tipo de sistema en la nube; desde herramientas de oficina como: Office365, Google Docs, WeTransfer; hasta plataformas que eliminan la necesidad de comprar costosos centros de datos como: Microsoft Azure y Google Cloud. Estos sistemas se caracterizan por tener planes según las necesidades de la empresa, se puede iniciar con planes limitados de bajo costo y a medida que la empresa crece se amplía sus características.

En conclusión, hay grandes oportunidades de crecimiento en cada Pyme y muchas veces no se la explota por falta de conocimiento más que por falta de capital para inversión. Es cierto también que no todas las Pymes creen en conceptos como transformación digital pero es solo hasta que un competidor te comienza a quitar mercado con servicios innovadores. Pocas frases cliché son tan ciertas como esta: En la actualidad el que no invierte en tecnología esta destinado a desaparecer, es cierta y aplica para todo tipo y tamaño de empresa.

La delgada linea entre ser emprendedor y estar desempleado. ¿Cuál es la diferencia?

La tasa de desempleo en Ecuador es del 4.6% según cifras oficiales hasta marzo del 2019. En agosto de este mismo año pasé a ser parte de esta estadística. Luego de más de 11 años trabajando bajo relación de dependencia me encontré en una situación donde debía decidir si debía buscar otro empleador que me enrole en su nómina ó podía aprovechar la oportunidad para emprender un negocio propio en el mundo de la tecnología.

Los ingenieros en sistemas sufrimos de un acoso permanente cada vez que alguien escucha por primera vez tu profesión. “Ah… tú que eres de sistemas, ¿sabes cómo hacker una cuenta de Facebook?”, “Ah… tú que eres de sistemas, ¿sabes cómo borrar mis mensajes leídos de WhatsApp?” son unas de las muchas preguntas ridículas que me han hecho en reuniones o conversaciones de almuerzo. Pero este acoso puede ser también una oportunidad para emprender, claro está que, para esto la figura de tu compañera de trabajo que le preocupa los mensajes leídos por su esposo hay que cambiarla por una compañía que te pregunte cómo puede usar WhatsApp Business para mejorar el relacionamiento con sus clientes.

Pero hasta ahí nos falta resolver una gran pregunta: ¿Qué debo hacer para ser un emprendedor de verdad y no solo un desempleado más disfrazado de emprendedor para quedar bien con la gente a la que le debes dinero? Para lo cual debemos descomponer esto y contestarnos estas preguntas:

¿Soy un experto en lo que hago?  Si tienes la seguridad que muy pocas personas en el mercado pueden hacer el trabajo que tú haces y con la calidad que lo haces, eres un emprendedor. El talento no se puede delegar, tu emprendimiento o el producto que desarrolles debe tener tu firma y sello.

¿Puedo trabajar sin horarios? Si te levantas a las 10am, aunque te acuestes tarde, no eres un emprendedor, eres un desempleado. La productividad de un emprendedor es vital y no se puede desperdiciar horas del día en que la gente puede requerir de tus servicios.

¿Puedo manejar mis finanzas sin un sueldo fijo? Si te gastaste todos tus primeros ingresos en un nuevo celular o cambiar de carro, no eres un emprendedor, eres desempleado. Nunca se puede dar por seguro que tus ventas serás constantes como un sueldo fijo, el ahorro y control de los gastos es un hábito que debes adquirir.

¿Puedo vender mi trabajo? Si eres el creador de un producto innovador para el mercado, no habrá mejor vendedor que la persona que creó y conoce hasta el último detalle del producto. Las ventas nunca serán fáciles pero si eres constante y no te desanimas serás un emprendedor, caso contrario, un desempleado. 

¿Me gusta lo que hago? Esta quizá sea la pregunta más importante de todas. No hay mejor motivación para levantarte cada día que hacer lo que realmente te apasiona. La razón para emprender no debe ser la parte económica, la razón debe ser el poder hacer lo que siempre soñaste hacer.